El porqué de "Conexiones": tratando de unir los puntos

Llevaba tiempo pensando en qué hacer con todo ese material que uno encuentra en sus navegaciones por internet y que aunque no parece tener una cabida "lógica" en este blog, de alguna forma no es conveniente perderlo de vista.

Asistía a un curso que incluía la lectura de un libro y posterior redacción de un breve ensayo que el último día se comentaría en público. El libro propuesto fue La Alquimia de la innovación de Alfons Cornella y Antoni Flores (2007, Ediciones Deusto), que no dudo en recomendar, un texto breve, de apenas 150 páginas, pero denso y profundo en el mejor sentido de la palabra que basado en un Decálogo de la innovación repasa en diez puntos los factores clave para hacer frente a los nuevos retos de los mercados globalizados.

Puesto que a las pocas páginas ya me había dado cuenta de que el tema no merecía una lectura rápida y superficial, decidí concentrarme en un capítulo sobre el que escribir y elegí el titulado Capilaridad por su descripción:
Cualidad de las organizaciones para que la información fluya entre sus miembros, a todos los niveles y en todas las direcciones, con el fin de innovar. Puede darse de forma interna; entre departamentos; en cuanto a la relación con el consumidor; a nivel de redes, etcétera.
Tras leer el capítulo, que en seguida me llevó a relacionarlo con el tema de las redes sociales, escribí tres notas rápidas:
  • La primera red sobre la que trabajar la capilaridad es nuestra propia mente. Las relaciones y transmisión del conocimiento entre neuronas se asemejan a la comunicación entre los miembros de una red social. Motivémoslas.
  • La innovación surje de la capilaridad que permite lo que los surrealistas llamaban "un encuentro fortuito", el choque de dos o más ideas que provoca un resultado en una dirección nueva. Por eso todo conocimiento tiene un valor doble: el suyo propio más el de posible ingrediente de una mezcla nueva.
  • La principal red social en internet es el propio internet. Lo que se ha llamado 2.0 es la llegada de la verdadera capilaridad a internet, pasando de una información unidireccional (red a usuario) que al faltar el feed-back pierde una de las caracterísiticas fundamentales de la comunicación (el retorno), a una verdadera comunicación multidireccional (red a usuario1 a red a usuario2 a red a ususario1 a red a usuario3, etc.). El internauta aprovecha la interelación con otros usuarios y el sistema de enlaces para obtener una capilaridad casi infinita.
Y mientras divagaba pensando cómo convertir esto en algo que pudiera leerse en público (quiero decir sin que la audiencia piense que había algo raro en tu desayuno) y pasaba al azar las páginas del libro, ocurrió uno de esos encuentros mágicos e inesperados que alegran una mañana, porque en el capítulo dedicado a Innovadores aparecía una mención a cierto discurso de Steve Jobs en la Stanford University que también desarrollaba estas ideas:
Déjenme darles un ejemplo: Reed College en ese momento ofrecía quizás el mejor aprendizaje de caligrafía del país. En toda la ciudad universitaria cada cartel, cada etiqueta en cada cajón, era caligrafiado a mano de una manera bellísima. Dado que había abandonado los estudios y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar un curso de caligrafía para aprender cómo se hace eso. Aprendí acerca de los tipos de letra con trazos de pie, cómo variar la cantidad de espacio entre diferentes combinaciones de letras, todo aquello que hace que la admirable tipografía sea grandiosa. Era hermoso, histórico, artísticamente sutil de un modo que la ciencia no puede captar, y yo lo consideraba fascinante.
Nada de esto albergaba siquiera la mínima esperanza de alguna aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando la primera computadora Macintosh, todo volvió a mi mente. Y lo volcamos todo en la Mac. Era la primera computadora con bellísima tipografía. De no haber asistido a ese único curso universitario, la Mac no hubiera tenido nunca tipos de letras múltiples o fuentes espaciadas proporcionalmente. Y dado que Windows simplemente copió a Mac, es posible que ninguna computadora personal las hubiera tenido. De haber proseguido mis estudios universitarios, no hubiera asistido a ese curso de caligrafía, y las computadoras personales no tendrían la maravillosa tipografía que tienen.
Por supuesto que era imposible haber unido los diferentes puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Pero fue muy, muy claro al mirar para atrás diez años más tarde.
Nuevamente, no se pueden unir los distintos puntos mirando para adelante; se pueden unir únicamente mirando hacia atrás. Así que deben confiar que de alguna manera los puntos se unirán en el futuro. Deben confiar en algo sus agallas, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Este enfoque no me ha traicionado nunca, e hizo toda la diferencia en mi vida.
Así que, confiando en que de alguna manera los puntos se unirán en el futuro voy a comenzar a "aparcar" el material al que hacía alusión al principio en este blog, pero para diferenciarlo del resto, donde prima la elaboración propia, lo haré con el título "Conexiones" en todas las notas, que consistirán básicamente en enlaces a otros sitios. Además he creado la etiqueta del mismo nombre, con lo que a través del menú lateral se podrá acceder a la serie completa según se vaya publicando.

Mañana la primera.

Espero que os guste.


El uso de porqué, porque, por qué y por que 


Conexiones: Serie completa 
(hasta el momento de pinchar el enlace :) continuara....

Marketing Positivo, Actualizado en: domingo, septiembre 28, 2008