Tus datos están por las nubes (y 4): Lo que comentan por ahí

A quienes llevamos tiempo poniendo nuestros datos, nuestros pensamientos, nuestras imágenes, nuestras relaciones sociales y nuestra vida entera en la red, el cloud computing nos resulta cualquier cosa menos sorprendente, prácticamente una opción lógica derivada del hecho de trabajar desde muchos sitios o muchas máquinas. Pero para las compañías, la cosa va mucho más allá: viniendo de un pasado construido en torno a aplicaciones instaladas en ordenadores de sobremesa, brutalmente sobredimensionadas y capaces de hacer muchísimas más cosas de las que ningún empleado de la compañía podría llegar a querer hacer jamás, pensar en un futuro de aplicaciones minimalistas residentes en la red y accesibles desde cualquier sitio resulta casi un anatema. Hasta que se empieza a probar: ¿qué sentido tiene poner en manos de cada empleado una licencia con un coste de varios cientos de dólares para que pueda maquetar documentos de la manera más sofisticada posible, cuando lo único que necesitamos es que escriba y comparta fácilmente lo que escribe con quienes trabajan con él? Así, las empresas que prueban aplicaciones de este tipo se encuentran de repente con niveles de productividad y satisfacción sorprendentes, y con esquemas de trabajo que pasan a tener mucha más lógica cuanto más se utilizan.

Los tecnólogos anglosajones lo llaman cloud computing y los españoles lo traducen como informática en la nube o en el aire. Aunque su significado concreto varía según a quién se le pregunte, todos coinciden en que será la base de la informática del futuro. Así debe ser cuando Microsoft ha sido el último en apuntarse a una lista en la que quieren estar todos los grandes.

El profesor de Sistemas y Tecnología de la Información del Instituto Empresa de Madrid, Enrique Dans, recomendó hoy a las pymes y empresas de nueva creación (o 'startups') montar su proyecto sobre una infraestructura con recursos informáticos que se encuentran en la red y que pueden alquilar sin que les pertenezca en realidad para ahorrar costes.
En este sentido, apostó por abandonar la cuenta de correo electrónico en propiedad por un servicio de e-mail a través de Internet, así como adoptar un gestor de documentos online. Se trata del modelo 'nube de computación elástica' ('elastic cloud computing', en inglés), que Dans citó como "el futuro ineludible de la pyme, que consiste en acceder a recursos informáticos en la red --generalmente Internet-- para reducir costes y ganar en eficiencia".
Al respecto, dijo que "muchas pymes están empezando dejar de usar el correo electrónico propio que tenían subcontratado, por usar simplemente e-mails de Google, porque permite poner tu correo en la web y disfrutar de acceso desde cualquier sitio y desde cualquier soporte, incluso desde los modernos ultraportátiles".

"Una razón por la cual no deberían utilizar aplicaciones webs es porque se pierde el control… es tan malo como usar software propietario. Haz tus tareas en tu propia computadora y tú mantén una copia de ello en un programa libre. Si utilizas un software propietario o en el web server de otra persona estás sin defensas. Estás en las manos de la persona que desarrollo ese software."

The reliability of cloud computing has been a hot topic recently, partly because glitches in the cloud don't happen behind closed doors as with traditional on-premises solutions for businesses. Instead, when a small number of cloud computing users have problems, it makes headlines. As with most things at Google, we are fanatical about measuring the availability of Gmail, and we thought it best to simply share our reliability metrics, which we measure as average uptime per user based on server-side error rates. We think this reliability metric lets you do a true side-by-side comparison with other solutions.


Marketing Positivo, Actualizado en: domingo, noviembre 02, 2008