Lo que podemos aprender de la NBA: construir un equipo

NBA son las siglas de National Basket Association, la principal liga profesional de baloncesto de Estados Unidos.

Con la intención de promover la máxima igualdad y competitividad, la NBA dispone de dos herramientas que evitan que los equipos con mayores recursos económicos puedan construirse "a golpe de talonario" (al estilo del fútbol europeo).
Por una parte, el "Draft", el sistema de elección de los jugadores nuevos que quieren dar el paso al profesionalismo, que da preferencia a los equipos más débiles de un año, permitiéndoles seleccionar a los jugadores que deseen para la siguiente campaña, nivelando así la competición. Por otro lado el límite salarial, un tope máximo que los equipos pueden gastar en contratos de jugadores.

Estas circunstancias han hecho de la NBA una competición tremendamente dinámica y muy enfocada a la gestión y en especial a la construcción y reconstrucción del equipo, ya que los errores de dirección no se pueden salvar tirando cheques.

Estas son las cinco lecciones más importantes que podemos aprender de la NBA sobre construir equipos.


1. Renovación continua
El trabajo no termina nunca. Los jugadores vienen y van, terminan sus contratos, se retiran, se lesionan... pero la competición no se detiene y... the show must go on! No se trata sólo de gestionar el equipo actual, el futuro hay que empezar a construirlo desde hoy. Hay que ser capaz de trabajar, motivar y formar a varios niveles: con los veteranos, los asentados, los novatos. 
2. No son las estrellas, es el equipo
En ocasiones un equipo pierde, no renueva el contrato o traspasa a quien se considera su gran estrella. La reacción popular suele ser negativa, parece que el equipo se vaya a hundir después de eso. Sin embargo cuando comienza la temporada... ¡el equipo juega mejor y gana más partidos! Y es que cuando lo que se trata es de conseguir éxitos colectivos, no importan las marcas individuales de cada jugador, sino lo que aporta globalmente al equipo. Incluso en ocasiones la actitud individualista de algunas de estas "estrellas" puede suponer una rémora para el colectivo, y su marcha se ve casi como una liberación. Los grandes equipos de la NBA nunca tienen miedo a perder a una estrella porque saben que ningún jugador puede ganar por si sólo un partido.
3. Un líder al mando 
Los jugadores no deciden democráticamente quién salta a la cancha en el quinteto titular, ni las sustituciones a lo largo del partido, ni quién jugará de base o pívot, ni cuánto hay que entrenarse a la semana. Las funciones de los jugadores son meter canastas, defender al contrario, capturar rebotes o dar asistencias. El equipo tiene un líder: el entrenador, y sobre él recae la responsabilidad de la gestión. No olvides esta paradoja: cuando uno está jugando... no está viendo el partido. El entrenador sí.
4. Un objetivo común
Puede ser muy gratificante ser el máximo anotador de la temporada, el mejor defensor de tu división o jugar el All-Star Game ; pero lo que realmente motiva a un jugador NBA, lo que le hace quedarse un par de horas más después del entrenamiento oficial a seguir sudando, lo que su entrenador le hará visualizar continuamente, la idea que hace que un escalofrío le recorra la espina dorsal, el motivo que le hará dar lo mejor de sí mismo es poder llegar un día a colocarse el anillo de campeón que se entrega a los jugadores del equipo que gana el título. Tu anillo es tuyo y sólo tuyo, pero nunca podrías haberlo conseguido sin el equipo.
5. Ayudar a los novatos
Las nuevas incorporaciones pueden sentirse intimidadas por los veteranos o por la sensación de no "encajar" del todo en un colectivo ya formado, no conocen aún los objetivos comunes ni los sistemas de trabajo, y por lo tanto necesitarán ser guiados para que también sus capacidades sean productivas y ayuden al equipo. Por lo tanto el equipo ha de estar cohesionado para actuar en conjunto y formar una piña alrededor del objetivo común, y al tiempo ser flexible para incorporar nuevos miembros.

El mejor ejemplo y resumen es el historial deportivo de Michael Jordan, probablemente el mejor jugador de la historia de la NBA.
Desde su primera temporada en los Chicago Bulls (84/85) acaparó todo tipo de títulos individuales, pero no fue hasta seis años después (temporada 90/91), cuando consiguió el primer anillo de campeón, después de que el equipo se hubiera ido completando con la incorporación de otros jugadores con talento, y en especial de la magistral dirección de Phil Jackson como entrenador.

¿Cómo crees que se pueden aplicar estas lecciones a tu trabajo?

Comentarios: una forma de trabajar en equipo :-)

Fotografía: Eric Kilby
Marketing Positivo, Actualizado en: lunes, enero 26, 2009