Cómo destrozar la propia empresa y creerse maravilloso


Cómo destrozar la propia empresa y creerse maravilloso

Josep M. Rosanas Martí
Editorial Granica

Mueva a las personas como fichas. Disponga de ellas a su antojo, que para esto es el jefe. No se comprometa con nadie a nada. Hay que tener flexibilidad para poder hacer siempre lo que parezca mejor. No escuche sus opiniones; y mucho mejor todavía, finja que les escucha. Si no están de acuerdo con usted, dígales que no tienen visión de conjunto y use técnicas modernas de motivación para combatir la resistencia al cambio.
Por supuesto, si alguna vez no les queda más remedio que comprometerse, no es necesario que cumpla depués; argumente que las circunstancias han cambiado. Esto siempre es verdad.
Trate a las personas como cosas o como animales. Pero antes de que nos precipitemos en nuestro juicio y pensemos que sólo monstruos stalinianos o hitlerianos son capaces de una cosa así, veamos primero en qué consiste eso.
Empecemos por darnos cuenta de que “tratar mal” a las cosas o a los animales no es, en general, lo que suele hacer el ser humano. Bien al contrario es mucho más frecuente que las trate incluso mejor de lo que sería lógico esperar. Fijémonos, por ejemplo, cómo trata normalmente la gente a un coche de la gama alta, o a un traje, o a un animal de una cierta entidad como un caballo o un perro de raza…
… Tratar a un ser humano como una “cosa”, entonces consiste en cuidarle para que dure, no ocuparse en absoluto de lo que piensa y darle la cantidad de dinero que “el mercado” dice que hay que darle. Esto es “mantenimiento”. No hacerlo es “dejadez o caradura”…
…Pero si de lo que se trata es de trabajar con animales, uno suele tener en cuenta (a menos de que sea muy lerdo) que una cierta relación hay que establecer, que hay cosas que quieren y que hay cosas que no quieren, y que se puede tratar de condicionarles para obtener los resultados que se desean…
… Para un animal, un azucarillo hoy puede ser únicamente una golosina, y mañana pasar a ser el desencadenante de un determinado movimiento. Los animales no tienen “opinión” y por tanto no hay ninguna necesidad de escucharla ni de tenerla en cuenta….
…Ignorar las opiniones de las personas, sus puntos de vista, sus soluciones a problemas reales, es tratarles como animales. Y usted destroza la organización, porque ellos lo notan. Si se resisten, usted siempre puede argumentar que “les falta información”, o les falta “visión de conjunto”… le hará sentirse maravilloso a usted mismo, porque usted sí tiene información, visión de conjunto, y sabe de técnicas empresariales…
…Pero es tratarles como a animales, porque las personas tienen otras cosas que aportar además del esfuerzo físico (la “mano de obra”) y/o mental elemental. De hecho, y para ser precisos, es tratarlos como si en lugar de pertenecer a la especie Homo sapiens pertenecieran a la Homo faber, un antepasado del hombre actual sólo útil para trabajos manuales o de segundo orden.
Marketing Positivo, Actualizado en: domingo, febrero 08, 2009