La Lista Robinson de FECEMD y mis perplejidades

Hace ya unas semanas que la Federación de Comercio Electrónico y Marketing Directo (FECEMD) anunció, con la colaboración de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), su servicio de Lista Robinson, un fichero de exclusión en los términos del artículo 49 del Nuevo Reglamento LOPD, que aseguraban
permitirá a los ciudadanos inscribirse para evitar recibir comunicaciones comerciales no deseadas, de empresas con las que no mantengan o no hayan mantenido algún tipo de relación.
Como todas las noticias recogidas en diferentes medios me resultaban algo confusas, me he abstenido de dar ninguna opinión hasta no haber acudido a alguna de las presentaciones conjuntas FECEMD-AEPD previstas. Ayer estuve en la que se realizó en la sede de la CEOE en Madrid y tras dos horas de conferencia, preguntas y respuestas, si estoy escribiendo estas líneas no es porque me haya aclarado en absoluto... sino para compartir mis perplejidades y rogar que alguno de los ilustres profesionales del Derecho (entre los que es sabido que no me cuento) que siguen este blog me ayude a despejarlas.

El artículo 49 del Real Decreto 1720/2007, Ficheros comunes de exclusión del envío de comunicaciones comerciales, dice:
1. Será posible la creación de ficheros comunes, de carácter general o sectorial, en los que sean objeto de tratamiento los datos de carácter personal que resulten necesarios para evitar el envío de comunicaciones comerciales a los interesados que manifiesten su negativa u oposición a recibir publicidad.
(...)
4. Quienes pretendan efectuar un tratamiento relacionado con actividades de publicidad o prospección comercial deberán previamente consultar los ficheros comunes que pudieran afectar a su actuación, a fin de evitar que sean objeto de tratamiento los datos de los afectados que hubieran manifestado su oposición o negativa a ese tratamiento.
Es decir, se trata de regular el uso de bases de datos confeccionadas a partir de fuentes accesibles al público, ya que no hay otra forma legal de disponer de datos de personas con las que "no se mantenga o haya mantenido algún tipo de relación".

Desde la óptica de una empresa o cualquier otro tipo de entidad que pretende realizar una campaña publicitaria utilizando legalmente fuentes de acceso público, la clave parece estar en el concepto "ficheros comunes que pudieran afectar a su actividad" que deberá consultar previamente. Lo que yo entendí en su momento es que estábamos ante una figura similar a la del Código Tipo, un concepto de autoregulación que impone una normativa más restrictiva y garantista que la general, de forma voluntaria para quienes se adhieran a ella.

Siguiendo esta idea, la Lista Robinson FECEMD sería de obligada consulta para todas aquellas entidades adheridas su Reglamento (sean o no asociadas FECEMD). Sin embargo, según FECEMD y la AEPD (y el señor Rubí, representante de la AEPD, no lo negó en ningún momento en el evento citado):
Deben consultar los Ficheros de Exclusión, todas aquellas empresas, instituciones, entidades, etc., y en general, cualquier anunciante que realice por correo postal, por correo electrónico, a través de llamadas telefónicas, sms o mms campañas publicitarias para cuyo desarrollo utilice datos que figuren en fuentes accesibles al público o en bases de datos de las que ellos no sean responsables, con la finalidad de evitar que sean objeto de tratamiento los datos de los interesados que se hubiesen inscrito.
Mi primera perplejidad es la referencia a los sistemas de comunicaciones electrónicas, que están regulados por la LSSI, ley que en ninguno de sus artículos referencia el concepto "fuentes accesibles al público". Por tanto, en el caso por ejemplo del email ¿para qué sirve un fichero de exclusión de datos de personas con los que no se haya mantenido ninguna relación, si ya es ilegal utilizar esos datos si no se ha mantenido ninguna relación previa y por tanto no hay consentimiento? Como bucle es muy bonito, pero utilidad poca le veo.

Pero lo que termina de dejarme absolutamente confuso es lo de "todas aquellas empresas, instituciones, entidades, etc...", así, sin matices. Vamos, que si un señor abre un ferretería en Viña Matas de Arriba y decide promocionarse enviando un correo postal a sus vecinos inscritos en un repertorio telefónico, deberá saber que existe una entidad privada que ni siquiera es de su sector profesional que tiene una lista donde alguno de sus vecinos podría estar apuntado y entonces tiene prohibido enviarle tal comunicación.

Claro que como otra cosa que el señor Rubí tampoco negó a preguntas del público, fue la posibilidad de que otros colectivos armen sus propias Listas Robinson, algo que calificó de "poco deseable, pero posible", siendo al parecer todas ellas igualmente obligatorias, nuestro amigo ferretero podría encontrarse con el absurdo de la obligación de localizar y cruzar 50 o 60 Listas Robinson que pueden surgir rapidamente en los próximos meses, en especial teniendo en cuenta que:
  • Suscripción Anual a la Descarga del Fichero de Lista Robinson. A través de esta opción, durante el periodo de un año natural desde su registro, podrá descargarse cuantas veces lo desee el fichero de la Lista Robinson. El coste de la suscripción anual es de 550 euros (+16% IVA)
  • Suscripción Unica Descarga del Fichero de Lista Robinson. A través de esta opción podrá descargarse una única vez el fichero de la Lista Robinson. El coste de esta suscripción es de 150 euros (+16% IVA)
¡Además se puede cobrar!

Evidentemente esto no tiene ni pies ni cabeza y supongo que pretender que una normativa decidida por una asociación privada puede tener un efecto general como si tuviera rango de ley y este proceso pueda además ser reproducido sin límite y pueda tener un coste que no se delimita en ningún texto legal... es un despropósito jurídico. Evidentemente... me parece a mí, pero vuelvo a repetir que durante la presentación FECEMD-AEPD se sostuvo una y otra vez lo contrario de forma contundente.

¿Alguien me ayuda a desentrañar mis perplejidades?
Marketing Positivo, Actualizado en: martes, julio 21, 2009